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No sé si ustedes se han parado a pensarlo: ¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay?
A muchos les parece que el hacer posible que se casen dos hombres o dos mujeres es una medida de justicia. Si todos los ciudadanos tienen derecho a contraer matrimonio, ¿por qué no los homosexuales? Si las familias suelen organizarse en torno a dos personas que comparten su vida, ¿por qué esas dos personas han de ser siempre un hombre y una mujer? Si todo matrimonio puede procrear hijos o adoptarlos, ¿por qué privar a las parejas homosexuales de esa posibilidad?
Sin embargo, la Iglesia, remontándose a la razón humana, a la Sagrada Escritura y a toda la tradición, sigue insistiendo: el matrimonio es la unión conyugal de un hombre y de una mujer, orientada a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos.
En esta defensa a ultranza de la institución matrimonial, la Iglesia no “gana” nada. No obtiene ningún “beneficio”. No aumenta su poder, ni su influencia, ni tampoco incrementa la cantidad de donativos que pueda recibir. Al contrario, se expone al escarnio público por parte de algunos colectivos muy influyentes y al rechazo de sus posiciones por parte de sectores importantes de población. Si a pesar de este “coste”, la Iglesia sigue insistiendo en su mensaje, es que algo muy serio está en juego.
En efecto, el matrimonio no es una institución meramente “convencional”; no es el resultado de un acuerdo o pacto social. Tiene un origen más profundo. Se basa en la voluntad creadora de Dios. Dios une al hombre y a la mujer para que formen “una sola carne” y puedan transmitir la vida humana: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra”. Es decir, el matrimonio es una institución natural, cuyo autor es, en última instancia, el mismo Dios. Jesucristo, al elevarlo a la dignidad de sacramento, no modifica la esencia del matrimonio; no crea un matrimonio nuevo, sólo para los católicos, frente al matrimonio natural, que sería para todos. El matrimonio sigue siendo el mismo, pero para los bautizados es, además, sacramento.
Lo que está en juego, en este caso como en cualquier otro en el que la Iglesia alza la voz, es el respeto a la dignidad de la persona humana y a la verdad sobre el hombre. El sujeto de derechos es la persona, no una peculiar orientación sexual. El matrimonio no es cualquier cosa; no es cualquier tipo de asociación entre dos personas que se quieren, sino que es la íntima comunidad conyugal de vida y amor abierta a la transmisión de la vida; comunidad conyugal y fecunda que sólo puede establecerse entre hombre y mujer. Por otra parte, no se puede privar a los niños del derecho a tener padre y madre, del derecho a nacer del amor fecundo de un hombre y de una mujer, del derecho a una referencia masculina y femenina en sus años de crecimiento.
¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay? La única razón que encuentro es porque le “duele” el hombre. Le preocupa lo que vaya a ser de él. En definitiva, no se lava las manos ante la suerte de lo humano. Aunque esta defensa sea incomprendida y acarree críticas. En el futuro, se le dará la razón. ¡No lo duden!
Bibliografía
Morado.G. (2013). Moral y Valores . Recuperado el
10 de Agosto de 2013, de http://es.catholic.net/temacontrovertido/330/1748/articulo.php?id=20599
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El matrimonio gay, solo se puede o podria realizar civil, ya que el matrimonio catolico no se puede realizar porque los catolicos creen en la creacion de 2 generos.
ResponderEliminaren mi opinion cada persona debe ser feliz a su manera no somos nada ni nadie para impedirle la felicidad a 2 personas aunque sean del mismo genero a ser felices
El matrimonio civil debe permitirse tanto para parejas heterosexuales como para las homosexuales ya que el trato del estado en estos casos debe ser de igualdad y sobre todo justicia , sin embargo el matrimonio eclesiastico es distinto no podemos tratar de cambiar la postura de una religion , eso solo puede depender de la misma y de lo que consideren correcto .
ResponderEliminarNo estoy en contra de la unión homosexual, ellos tienen toda la libertad y derecho de hacerlo, la uniones de hecho, se pueden realizar entre seres humanos del mismo sexo, y eso lo considero bueno. Sin embargo, muy particularmente pienso que de eso, a la legalización de un matrimonio, que es una institución jurídica, entre un hombre y una mujer, hay mucho camino que recorrer, la naturaleza es sabia, y se ha mantenido así durante millones de años, si fuera biologicamente normal el matrimonio homosexual, se podría procrear entre seres del mismo sexo, cosa que es inexistente, salvo algunas excepciones, sino me equivoco en organismos inferiores, y tomando uno de ellos la caracteristica del macho o hembra que falta, el cuerpo humano es diferente entre los sexos opuestos, y eso la naturaleza lo definió por alguna razón, y es simplemente la descendencia, que es el fin mismo del matrimonio en sí. No quiero decir con eso que las parejas que no tienen hijos o no pueden tenerlo, no deberían casarse, pero en sí la institución del matrimonio, es una puerta abierta a que se mantenga y se salve la creación.
ResponderEliminarDicho esto quedaría claro mi postura, que en ámbitos de tipo legal, estoy de acuerdo con las uniones de hecho de homosexuales, sin embargo, aún no considero prudente la legalización del matrimonio gay, al menos, no veo que existan argumentos de razón, valederos, para que en mi caso, acepte dicha propuesta.
totalmente de acuerdo
ResponderEliminarCreo que esta bien que el matrimonio eclesiástico no sea permitido entre dos personas del mismo género ya que Dios nos mando al mundo para que la unión sea entre el hombre y la mujer, aparte va en contra de los valores morales de la sociedad porque se pierde la real imagen paterna y materna.
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